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martes, 13 de septiembre de 2011

¿PERO QUIÉN QUIERE CAMBIAR?

Se relaciona la creatividad con la posibilidad de adaptarse a los profundos cambios sociales y a que podamos evolucionar hacia un nuevo paradigma donde las personas pueden producir más valor en su actividad no laboral, que en su horario de trabajo.

Existe una clase creativa que marca la diferencia entre la progresión o el estancamiento social y esto se consigue gracias a que una determinada empresa, ciudad, país o sociedad sea capaz de atraer o no el talento creativo.

Dijo una vez Richard Florida:  “Nosotros, como seres humanos, conseguimos un enorme incremento de la productividad cuando nos situamos unos junto a otros”. Posiblemente esta idea sea la que genera y atrae talento en determinadas empresas, ciudades o países.

Claro que esta situación, presenta algunos problemas, hemos de aceptar que el talento es heterogéneo, excéntrico y crítico. El talento quiere decidir que hace, si al talento no se le deja actuar, se va a otra parte.

Y estoy plenamente seguro que necesitamos del talento para generar ese cambio que es necesario para poder salir de esta maldita crisis. Ese talento lógicamente no se encuentra en quién quiere que las cosas funciones cómo hasta ahora, y lo quiere  porqué hasta ahora las cosas les han funcionado bien. Cómo van ha realizar un proceso de cambio aquellos que han vivido muy bien en la situación que deseamos cambiar, estos intentarán de todos los modos posibles poner parches al sistema, simplemente porqué el sistema actual  les es beneficioso, y tienen dudas de sí un nuevo sistema les continuaría beneficiando.

Los turistas vienen a Barcelona en gran parte por Gaudí, y vienen porqué lo que hizo era diferente a lo que hacían los demás, ¿piensan ustedes que podemos generar más valor haciendo siempre lo mismo?.

Ya basta, no podemos continuar con un sistema donde unos cuantos digan que “No queremos cambiar” sólo por que a ellos les guste ese estilo de vida, mientras miles de ciudadanos estén en la calle diciendo que a ellos no. Y encima se les solicita colaboración obligatoria para mantenerlo.

En relación con la frase de Florida, el máximo exponente de la aversión al incremento de productividad se produce entre nuestros políticos, donde de ninguna forma son capaces de intentar situarse unos junto a otros, ya que la defensa del statu quo de cada uno, se basa en la pérdida del contrario. Y la orientación hacia el objetivo horizonte viene distorsionada por ataques laterales que obligan al desvío de las acciones necesarias para la mejora y a tener que realizar acciones de defensa para evitar la pérdida de lo que tienen, olvidándose de lo que queremos no es lo que tenemos.

Tengan ustedes por seguro que:
“Los hombres, arios, heterosexuales, católicos, de aproximadamente 50 años, con un sueldo superior a los 90.000 euros y un aceptable status social"
¡¡NO QUIEREN CAMBIAR NADA!!  

Y seguramente deberemos buscar en otra parte.


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