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martes, 9 de agosto de 2011

Lo que ha sido ya no será. O, Santa Rita, Santa Rita, que me quede como estoy.

Ya nada será igual. Una crisis, no es nada más que un cambio, del que conocemos el punto de partida pero no el de destino. Un cambio ligado de forma intensa a ese miedo ancestral a la muerte.

La pérdida del “statu quo” es la perdida del ser , tenemos de dejar de ser lo que somos para poder ser otra cosa. Y en este intenso cambio que llamamos crisis, hemos de diseñar un nuevo futuro en el que no podemos pretender “quedarnos como estamos”, todos los diseños y proyectos actuales, intentan de forma desesperada “hacer algo” para poder obtener una fórmula continuista de la estructura económico-social.

Los sociólogos de EEUU ya advirtieron tras la caída del comunismo, que el capitalismo quedaba terriblemente herido, la crítica entre ambos sistemas conseguía aportar ideas de mejora. En el momento en que una de las dos tendencias, en este caso el comunismo, se convirtió en una solución inviable, el capitalismo pasó a ser “la única solución”, perdiendo su capacidad de evolución y mejora debido a la una valoración errónea: “si el comunismo no  es una opción válida, su contrario, o sea el capitalismo si lo es”  en esa horrible concepción de que ante una lucha, el ganador se define por la derrota del contrario y valida así su postura.

Ya va siendo hora de que iniciemos una evolución hacia un modelo de conciencia moral post-convencional, debemos de dejar de ser socialmente adolescente y convertirnos en adultos. La conciencia moral de los adolescentes se basa en la comparación, los que está bien o mal depende de lo que haga la mayoría, no podemos permitirnos utilizar argumentos como los de “a mis amigos les dejan” o “siempre lo he hecho así”, la sociedad necesita actualmente de argumentos en su toma de decisiones, ya no sirve (y lo tenemos claro) conceder préstamos hipotecarios por el 150% del valor del bien, porqué los demás también lo hacen.

Empecemos a aceptar que lo que “ha sido” ya “no será”, y que por mucho que quieran conservar su “statu quo” los que hasta ahora les ha ido muy bien (cosa comprensible), deberán aceptar un nuevo modelo tanto económico como social. Y sobre todo que a partir de ahora deberán argumentar lo que es bueno o es malo por la capacidad de soportar el análisis crítico y no por comparación o utilización del “esto es lo que hacen los demás”.

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